ESTILO
A Rembrandt se le recuerda, de hecho, sobre todo por sus magistrales retratos de grupo, absolutamente alejados de los convencionalismos al uso. La maestría compositiva, la perfecta caracterización de los personajes, el detallado estudio de los ademanes, la agudeza de los rostros, hacen de sus tres grandes creaciones de este género (La lección de anatomía del doctor Tulp, La ronda de noche y Los síndicos del gremio de pañeros) unas obras llenas de vida y de genio. En las creaciones de los últimos años (El hombre del yelmo de oro, Jacob bendice a los hijos de José o La novia judía), el pintor eleva todas sus conquistas al plano de la madurez, del estilo conseguido a base de años y de esfuerzo, y manifiesta un absoluto dominio de las técnicas y de los efectos. Rembrandt fue también un gran dibujante y un grabador genial, que dejó cerca de 1.500 dibujos y alrededor de 400 grabados.
Tanto los dibujos como los aguafuertes son obras plenamente barrocas, dominadas por la acción, el dramatismo y un realismo derivado de la observación del mundo circundante muy característico del arte de Flandes y de los Países Bajos. En todo ello se asemejan a las pinturas del artista, de las cuales se diferencian en la mayor importancia que en dibujos y grabados tiene la línea sobre el claroscuro. Rembrandt fue un pintor y grabador holandés, principal partícipe del estilo barroco y la escuela flamenca, considerado el artista pictórico más talentoso y prolífico de la historia de Holanda. Las pinturas de Rembrandt no sólo ofrecen una propuesta estética, además están repletas de significado y sencillez. Especialista en escenas tradicionales y bíblicas, huía de la ostentación estética y hasta provocadora que otros artistas barrocos proferían. Rembrandt nunca encasilló sus obras en un estilo, ni se acomodó a una corriente artística. Lejos de esto era Él mismo quien lideraba tendencias, innovaba y cambiaba su forma de pintar constantemente. Alrededor de sus cuadros se han hecho toda clase de estudios históricos, teológicos y científicos: las temáticas, la composición de los pigmentos, la forma de las pinceladas, los colores, etc.
En Pinturas Multicolor nos gustaría recordarlo señalando algunas curiosidades sobre su personalidad: Siempre vivió por encima de sus posibilidades, incluso invertía en Arte y pujaba a veces por sus propias pinturas y grabados. Sufría Estrabismo. Se descubrió analizando su multitud de autorretratos. Estuvo viviendo en el próspero Barrio Judío de Amsterdam donde localizó modelos para sus Pinturas Bíblicas. En La Novia Judía (1666) representa a Isaac y Rebeca, en el Génesis de la Biblia. En Betsabé con la Carta de David (1634), recrea el pasaje de la Biblia en el que Betsabé recibe la carta del Rey David invitándola a su palacio. Llama mucho la atención las huellas de cáncer de mama en la axila de la mujer. Su mujer Saskia, su hijo Titus, su amante Hendrickje e incluso él mismo, aparecen a menudo en las pinturas de Rembrandt representando a personajes bíblicos, históricos, mitológicos o cotidianos. En La Tormenta sobre el Mar de Galilea (1633) el pintor es la persona que sujeta la cuerda del mástil y mira al espectador. El cuadro fue robado en 1990 y se desconoce su paradero actual. Rembrandt es considerado uno de los grandes profetas de la civilización por su empatía retratando a la condición humana. Su aspiración siempre fue “alcanzar el movimiento más grande y más natural”. Es de los mejores pintores occidentales representando la fusión entre lo corpóreo y lo espiritual.


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